Aprender y construir una carrera.
Soy graduado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Carlos III de Madrid y actualmente estoy dando mis primeros pasos profesionales en el mundo de las finanzas. Me interesan especialmente la inversión, los mercados financieros, el análisis de empresas y, en general, todo lo relacionado con entender por qué una compañía vale lo que vale y qué hace que una inversión pueda tener sentido.
Ese interés no apareció de golpe.
Durante la carrera fui descubriendo poco a poco qué partes de las finanzas me llamaban realmente la atención. Cuanto más aprendía, más consciente era de todo lo que todavía no sabía. Por eso decidí complementar ADE con el programa de Técnico en Mercados Financieros del IEB y, una vez terminada la universidad, seguir estudiando por mi cuenta a través del Corporate Finance Institute, donde estoy preparando la certificación Financial Modeling & Valuation Analyst (FMVA) para profundizar en análisis financiero, valoración y modelización.
Mi primera experiencia con información financiera real fue en el departamento de contabilidad de Ahora Asset Management. Trabajé con facturas, pagos, impuestos y seguimiento de datos mediante Excel y PRINEX. Fue una forma de entender que detrás de cada cifra también hay un trabajo de orden, precisión y responsabilidad.
Ahora estoy buscando mi primera oportunidad profesional en este sector. Estoy al principio y soy plenamente consciente de ello. No espero entrar en una empresa sabiendo hacerlo todo ni creo que cuatro años de universidad te preparen automáticamente para desenvolverte en el mundo real.
Lo que quiero es estar en un entorno exigente, rodearme de gente que sepa mucho más que yo, aprender rápido, asumir cada vez más responsabilidad y descubrir hasta dónde puedo llegar si hago las cosas bien.
Todo empieza en una pista.
Pero mi historia no empieza realmente en las finanzas.
Empieza bastante antes, en una pista de hockey.
El hockey lleva formando parte de mi vida desde que era pequeño y seguramente sea la experiencia que más ha influido en mi forma de ser. Desde 2016 soy Deportista de Alto Rendimiento y durante estos años he tenido que compaginar entrenamientos, competiciones y campeonatos con los estudios, el trabajo y el resto de mi vida.
He competido a nivel nacional, he ganado y también he perdido. He tenido temporadas en las que las cosas salían bien y otras en las que no. He tenido momentos en los que me he sentido muy cerca del jugador que quería ser y otros en los que he tenido que reconstruir muchas cosas.
Y probablemente de ahí venga una parte importante de mi mentalidad.
El deporte me ha enseñado que mejorar casi nunca es un proceso lineal. Que puedes trabajar durante semanas sin notar prácticamente ningún cambio y que, de repente, algo empieza a funcionar. Que hay días en los que entrenas especialmente bien y otros en los que tienes que cumplir aunque no tengas ninguna gana de estar allí.
También me ha enseñado a competir.
No entiendo la competitividad como querer estar por encima de los demás a cualquier precio. La entiendo como esa necesidad de intentar hacerlo cada vez un poco mejor. De exigirme. De reconocer cuando algo no ha salido bien sin buscar demasiadas excusas y volver al día siguiente intentando corregirlo.
Salir de la rutina. Volver con ganas.
Durante un tiempo me alejé de la competición y, curiosamente, fue estando fuera cuando entendí lo importante que seguía siendo para mí. Mi etapa de Erasmus en Noruega fue una experiencia que me hizo salir completamente de mi rutina y ver algunas cosas desde otra perspectiva. Entre ellas, recuperé las ganas de volver a competir y de descubrir hasta dónde podía llevar otra vez mi nivel.
Ese proceso continúa hoy.
Y creo que hay bastantes paralelismos entre esa forma de afrontar el hockey y cómo quiero construir mi carrera profesional.
Me interesa la gente que sabe muchísimo de algo. Me gusta escuchar a alguien que lleva diez o veinte años trabajando en un sector y darme cuenta de la cantidad de cosas que todavía desconozco. No me incomoda especialmente sentir que no sé; lo que me incomoda es quedarme sin intentar aprenderlo.
De una idea a NOVA Hockey.
También tengo bastante inquietud por crear cosas.
A lo largo de los últimos años he tenido muchas ideas, algunas bastante mejores que otras. He pensado en negocios, proyectos, productos y formas distintas de hacer cosas que ya existían.
Una de esas ideas fue NOVA Hockey.
Nació con la intención real de crear mi propia marca de sticks de hockey. Era un proyecto en el que se juntaban dos mundos que siempre han estado muy presentes en mi vida: el hockey y la empresa. Pasé de tener una idea en la cabeza a investigar el mercado, hablar con jugadores, buscar fabricantes, pedir muestras, analizar costes, definir productos, estudiar precios, márgenes y comprobar si realmente podía existir una oportunidad.
NOVA Hockey finalmente no salió adelante.
Pero precisamente por eso creo que aprendí mucho de ella. Hay proyectos que no necesitan convertirse en una empresa para haber merecido la pena. A veces el verdadero aprendizaje está en todo lo que ocurre desde que tienes una idea hasta que descubres si puede funcionar de verdad.
La historia de por qué NOVA Hockey no terminó saliendo adelante da para bastante más, así que prefiero contarla bien. Si quieres conocerla, está en la sección de Proyectos de esta web.
Por qué Antón Risky Business.
Quizá por eso existe también esta web.
El nombre, Anton Risky Business, viene de una broma de mi padre. Viendo la cantidad de ideas de negocio que se me ocurrían, un día me dijo que, si alguna vez creaba mi primera sociedad, tendría que llamarse así.
La sociedad todavía no existe.
El nombre, en cambio, se quedó.


Y con el tiempo me ha parecido que tenía bastante sentido utilizarlo para este espacio, porque esta web no pretende ser solamente un currículum ni una versión más extensa de mi LinkedIn.
Quiero que sea un lugar en el que pueda ir dejando parte de lo que hago y, sobre todo, de cómo voy evolucionando.
Finanzas, inversión, cosas que estoy aprendiendo, análisis, proyectos, hockey, deporte, decisiones acertadas y probablemente también algunas que no lo sean tanto.
Lo que estoy construyendo ahora.
Porque ahora mismo estoy precisamente en uno de esos momentos en los que muchas cosas están empezando.
He terminado la universidad. Estoy intentando entrar en un sector que me atrae mucho y en el que todavía tengo muchísimo que aprender. Estoy volviendo a exigirme deportivamente. Estoy intentando mejorar mi inglés, ampliar mi formación y construir poco a poco un perfil profesional del que dentro de unos años pueda sentirme orgulloso.
Tengo ambición, aunque intento no confundirla con tener prisa.
Me gustaría llegar lejos profesionalmente. Me atrae especialmente el mundo de la inversión y me gustaría que, con los años, mi trabajo estuviera relacionado con analizar compañías, formar opiniones propias y participar en decisiones de inversión. Pero también sé que entre querer hacer algo y estar preparado para hacerlo hay muchas horas de trabajo.
Ahora mismo estoy precisamente ahí.
Construyendo esa base.
No tengo una historia perfectamente ordenada ni sé exactamente cómo serán los próximos diez años. Tampoco quiero escribir esta página fingiendo que lo sé.
Lo que sí sé es la clase de persona que intento ser mientras llego hasta allí: curiosa, competitiva, responsable, exigente conmigo misma y dispuesta a seguir aprendiendo.
Al final, gran parte de mi vida hasta ahora ha consistido en eso.
Encontrar algo que me importa.
Intentar hacerlo bien.
Equivocarme unas cuantas veces.
Y volver a intentarlo un poco mejor.
